Para nuestro estudio es muy importante destacar que las analogías entre las culturas gitanas se aprecian también en el legado corporal, es decir, en las propias manifestaciones de danza. La forma en la que se desarrolló y llegó hasta nosotros la danza gitana guarda además una estrecha relación con la particular actitud y forma de vivir que es característica común de las gentes del pueblo rom.
Gitana Kalbelia
Rasgos comunes del baile de los gitanos son, por ejemplo:

  • Importancia de la idea de femenino y curvo. Las gitanas utilizan el encanto femenino y juegan en su danza con la sensualidad y la fuerza de la mujer.
  • El arte del baile es una forma habitual de ganarse la vida. Es su profesión, la de artistas ambulantes, que viven bailando y cantando, especializándose en ello. Trabajan a diario con lo que son, con su modo de vida cotidiano, llevando estos rasgos a su espectáculo. No existe una separación entre vida, profesión y arte. El oficio artístico se confunde, se mezcla constantemente con el quehacer diario, forma parte de una forma de vivir más artística.
  • Principio primitivo de la polarización del cuerpo: miembros superiores hacia el cielo, miembros inferiores hacia el suelo. Generalmente se marcan el compás rítmico y los acentos musicales hacia el suelo, con los pies o la cadera. Mientras tanto, los brazos se desenvuelven, serpentean o se elevan, hacia arriba como aludiendo a una fuerza sobrenatural, o en ademán de comunicación con el público.
  • Importancia de la improvisación: carácter popular y virtuoso de la danza. Es danza de la calle y sin recursos económicos, pretende llamar la atención del observador. Por ello se realizan movimientos más fuertes, algunos espasmódicos. También contorsiones, complicados y rápidos giros, movimientos que desplazan para acotar el espacio de baile… se arma jaleo con gritos que acompañan y con palmas. El movimiento de los círculos pélvicos adquiere más fuerza, mezclándose en la danza viva elementos de diversos folclores. Por ese carácter de baile callejero, y para satisfacer su necesidad de comunicación inmediata, los movimientos adquieren mayor fuerza y vigor. La improvisación es característica de su propia filosofía de vida. No cabe la seguridad de la rutina, cada día es distinto. Éste es el precio de la libertad del nómada, que tiene que echar mano de la creatividad para sobrevivir y seguir adelante. Cada día es un día por vivir, la monotonía no existe, y no interesa tenerla para disfrutar totalmente de la vida. Esto tiene su reflejo en la propia naturaleza improvisada de la danza, y en la originalidad y creatividad del baile.
  • Énfasis de los movimientos realizados con las manos. Se pueden mover de muchas maneras y dibujar formas de flor, de ondas serpenteadas, de llamaradas que recuerdan a las cambiantes formas de las hogueras del campamento…, se puede hacer que hagan música por el chasquido de dedos, del batir de palmas, etc. El movimiento de manos es muy femenino. Si lo pensamos por un momento, esta parte del cuerpo además está “dispuesta para salir a bailar” en todo momento, porque no depende de la ropa que se lleve, del tipo de música que se toque, de la posición en la que se esté u otros factores.
  • Vitalidad y energía. La danza es exteriorización de una forma de vida muy intensa, es manifestación de algo muy primitivo, relacionado en cierto modo con el mismísimo instinto de supervivencia.
  • Banalización del gesto. Introducción del gesto cotidiano en la danza. Se baila la propia vida y la expresividad puede hacer alusión a actitudes muy gitanas, a distintos ámbitos de humor, o a pantomima de los quehaceres diarios, por ejemplo.
  • Actitud displicente. Es la ausencia de reglas y también de culpabilidad por vivir y bailar de esta forma. Una cierta dejadez y despreocupación que parece surgir por accidente en el baile y que lo llenan de sal y picardía.
  • Integración de la falda en la danza. Jugar con ella aporta vistosidad, es un recurso de gran estética que llama la atención del espectador, que ve volar los volantes y los amplios vuelos, dibujando formas efímeras en el espacio.
  • Presencia de la serpiente. En la tribu Kalbelia de Rajastán, hasta hoy día, los hombres dan caza a las serpientes para encantarlas al son de la música. También en las calles de Próximo y Medio Oriente era un espectáculo habitual. Es una metáfora del dominio del animal peligroso. La serpiente forma parte del ambiente habitual. Se abre así un universo de creación inspirado en sus formas. Sus ondas y sinuosidades se incorporan al baile. El dominio sobre la serpiente representa el intenso intento de control sobre la vida y la muerte. El poder de decisión sobre el propio modo de vida, está ligado a la libertad que tanto inspira y estima el gitano. Es un valor básico. Deciden ser libres para moverse, para vivir intensamente y al día, para cantar como quieran, hacer el baile que les dé la gana cogiendo de aquí, de allí, y adoptar y transformar el movimiento. Son libres para fusionar.
  • Utilización del giro de forma habitual. Es posible que este hecho esté vinculado a la permanencia de los rom en el Norte de Persia, donde el misticismo del giro es un elemento muy importante del baile sufí. Las gitanas suelen acabar su baile con catárticos giros, que aceleran en el momento final.
  • Utilización de la vuelta quebrada. Es clara y característica tanto de las danzas gitanas de la tribu Kalbelia en Rajastán, como de otros bailes de origen gitano, por ejemplo el flamenco.
  • Utilización de elementos percusivos. Por ejemplo, los cascabeles de las gitanas indias. Los zapatos con apliques metálicos del flamenco, los crótalos de las cíngaras, las castañuelas, las cucharas turcas de madera… se ha echado mano a menudo de elementos que de forma improvisada se añaden al baile para hacer música con ellos. A éste hecho puede haber contribuido la falta de recursos más sofisticados. El propio cuerpo se convierte también en instrumento musical. Con él se dan palmas, se hacen pitos, se acompaña la danza jaleando, con gritos y canturreos.

Fuente: “Fusión. El Universo que danza” de Patricia Passo