Fuente: Revista edanza

Fusionar es licuar, buscar la esencia de las cosas, expandir la consciencia individual y colectiva percibiendo el sagrado en todas las cosas.

La fusión es un proceso físico que consiste en el cambio de la materia del estado sólido al líquido por la acción del calor. Nos movemos, generamos energía, entramos en calor y permitimos que nuestro cuerpo descristalice patrones, ideas, lugares, formas, miedos… Dejamos que las formas estáticas pasen por nosotros experimentando el movimiento como un impulso vital, un motor continuo, un soplo de vida y luz.

Un día, desayunando en uno de estos lugares pintorescos en un pueblo del norte de la india, encontré a una mujer sentada junto a su taza de té y su mirada penetrante… Solo recuerdo eso, no percibí sus formas corporales, su presencia estaba en sus ojos; cruzamos las miradas y empezamos un diálogo, fueron pocas palabras pero inolvidables. Llamábamos la atención, dos mujeres solas en aquel insólito café.
– ¿Viajas sola?
– Sí
– ¿Te gusta?
– ¡Mucho! Lo hago desde los años ´70. Nunca ha pasado nada…
– Suerte
– No, técnica, ¡me hago trasparente!
Y allí estuvimos algún tiempo, contemplando el silencio, su etérea presencia me embrujaba, y me dijo:
– Uso respiraciones, entro en calor, el cuerpo físico se conecta a los demás cuerpos, me disuelvo.
Esa tarde estuvimos delante de un templo sagrado practicando las respiraciones y sintiendo las múltiples capas corporales, pude sentir cómo el peso de mi cuerpo se escapaba. Caminábamos en aquellas estrechas calles y pasábamos desapercibidas. Fluir hasta dejar de existir y poder penetrar en cada rincón escuro. ¡Uauuu! ¡Esto sí era bailar! Lo sagrado y genuino de la danza, pensé.

Cuando las cosas van mal decimos que no fluyen… ¿pero quién nos enseña a fluir? Veo a veces, frentes tensas, ojos opacos, rostros tristes, ¿Y quién les dice “tienes que fluir”? ¿Cómo?
¡Te estresas!… solidificas, cristalizas, provocas una parálisis interna, te apegas a lo que sea por el miedo a perder forma… ¡miedo de licuarse para volver a nacer!
Yo estaba absolutamente absorbida y comprometida con mi tesis sobre la antropología de la danza oriental, obsesionada por encontrar lo que sería su origen, su estado puro, cada cartel que veía anunciando el trabajo de la Danza Oriental como “auténtico” me llevaba a ello. He encontrado innumerables profesionales que defendían su trabajo como perros salvajes, alegando purismo.
Pero cuánto más estudiaba menos pureza veía en esos puntos de vistas cerradas, obsoletos, me sentía impura. Percibía que entre distintas modalidades de la danza había más similitudes que diferencias, no entendía cómo cada uno defendía su piel por miedo a convertirse impuro. Parecía que si mis dedos pasaban del Pataka al Alapadma, y luego hacían un floreo flamenco, la danza de india perdería su pureza y yo me convertiría en una hereje.
Lo que yo sentía en mi cuerpo era una necesidad imperante de adentrar en universos paralelos en búsqueda de unidad. Veía las durezas y tensiones en los cuerpos de quienes defendían su forma de moverse como única y verdadera. Aquello para mi estaba en desacuerdo con la funcionalidad principal de la danza, fluir para unir cuerpos y tocar el espíritu.

Una vez entendido el concepto de fusion, cómo convertirse en líquido para ganar nuevas formas, resta saber cómo hacerlo para que la danza siga siendo genuina. Muchas veces se confunde fusion con confusión. En la psicología la terminología confusión hace referencia a la disminución de la actividad consciente ¡aquí está la clave!, puesto que para transformar un gesto en otro debemos despertar antes un profundo estado de consciencia. Por ejemplo, en una clase de danza fusion solo es posible fusionar cuando el alumno entendió perfectamente la naturaleza de los gestos en cuestión, esta comprensión no pasa solo por el análisis racional sino también por la práctica y la experiencia de estas formas, entender y vivenciar sus similitudes y diferencias, así como la trayectoria interna y en espiral por donde pasa el movimiento. Por lo que sin un profundo trabajo de consciencia corporal se hace imposible fusionar.

Volvemos al ejemplo anterior, no sería posible hacerse trasparente sin que hubiese un consolidado estado de presencia, las técnicas respiratorias son usadas por maestros yoguis, entre otros beneficios, como herramientas para alcanzar estados meditativos que se resumirían en estados de presencia y consciencia plena. Aquí encontramos un nuevo problema ¿Qué sería la consciencia?

Habilidad para experimentar el sentir.

Capacidad de percibir la relación entre sí y el ambiente.

….Consciencia es una cualidad psíquica, pertenece a la esfera de la psique humana, por esto se dice que ella es un atributo del espíritu y de la mente, ser consciente no es exactamente lo mismo que percibir el mundo, pero ser en el mundo y del mundo, para esto la intuición, la deducción y la inducción hacen parte.

Estas definiciones nos ayudan a percibir la importancia de la consciencia en la afirmación de la experiencia. Tendemos a encuadrar la conciencia como algo absolutamente racional, un atributo de la mente, sin que la intuición y percepción sensorial sean parte. Algunas veces, en el ámbito de la danza étnica, se confunde la emoción y la entrega con procesos no conscientes. Bailar es estar en el más profundo grado de consciencia interior, esto te lleva a un estado de presencia meditativo que te aproxima a la verdad y lo sagrado. La experiencia mística es una amplitud del estado de consciencia, y no un proceso inconsciente.
Los orientales consideran la consciencia como un campo abierto, en constante proceso de expansión y desarrollo, sus estadios están escalonados, despertamos niveles más profundos de consciencia cuando nos conocemos en profundidad, nos integramos y logramos una perfecta conexión entre el cuerpo y la mente. Consciencia es un profundo sentir, y está lejos de ser un concepto puramente racional.

Respecto a la sacralidad, según Mircea Eliade, al manifestar lo sagrado, un objeto cualquiera se convierte en otra cosa sin dejar de ser él mismo, pues continúa participando del medio cósmico circundante. El cosmos en su totalidad puede convertirse en una hierofanía (del griego hieros = sagrado y phainomai = manifestarse). Lo sagrado revela la realidad absoluta y con ello posibilita una orientación; y también funda el mundo, pues derriba fronteras y de este modo establece un orden del mundo.
Erróneamente se ha atribuido el concepto de sacro a la devoción, a algo externo. La sacralidad quedó reducida a la relación entre sujeto y objeto, estableciendo barreras y limites personales, culturales y geográficos. Explorando la mitológica característica de una región, así como atribuyendo una escala de valores a religiones definidas, empobreciendo y simplificando el concepto, además de provocar debates sobre primacía y superioridad de una cultura sobre otra. ¡Sacro es lo natural! Inherente al hombre, ubicado en la naturaleza, la cosmogonía lo explica muy bien, y los actos reduccionistas para justificar supremacía y superioridad provocan muchos equívocos y conflictos entre etnias.

Foto: Pilar Castro

Foto: Pilar Castro

Es una pena que los bailarines no sea capaces de percibir estos equívocos y se embarquen en tales juegos de poder. El arte siempre fue el vehículo social de expresión de la libertad. Cabe a nosotros señalizar a través de nuestras obras que el hombre es libre, es sacro en su concepción, ¡es la obra más divina de la creación! Hay mucha responsabilidad en asumir esta libertad.
Krishnamurti lo definió muy bien: ¡libertad es un estado mental! no es estar libre de alguna cosa, es un estado de libertad, para dudar y cuestionar todas las cosas, una libertad tan activa y vigorosa que expulsa toda serie de dependencias, esclavitudes, ajustes y aceptaciones.

Así que ser libre para fusionar implica en un enorme sentido de responsabilidad. ¡Fusionar es un acto de amor! Encontrar en el otro las afinidades pertinentes que revelan nuestra naturaleza única y acaban con las diferencias y segregaciones.

 

 

Nos encontramos aquí con otro concepto importante: afinidad. Se hace imposible fusionar sin que te aproximes al objeto, en principio ajeno a ti, y encontrar partes de ti en este dialogo. Hay una atracción envolvente antes que el DOS pueda convertirse en UNO; conocer la historia, los orígenes, los percances de la vida por donde transitó el otro posibilita la aproximación necesaria para que se establezca una relación. Para fusionarte con el otro ¡necesitas conocerlo profundamente!
Todos los amantes añoran ese momento en el que dos cuerpos se unen y se trasforman en uno. ¿Cuántas veces has experimentado eso? Solo ha sido posible cuando conocías profundamente al otro ¿verdad? La intimidad que se establece entre ambas partes es fundamental para que ocurra la fusion, no basta la empatía, así como tampoco puedes estar entusiasmado solo por la belleza estética…es necesario intimidad. Tienes que estar profundamente tocado, envuelto y enamorado, si no te toca el alma no conseguirás fusionarte, así es la Danza Fusión OFD, y por eso decimos que es el alma en movimiento. El amor rompe las barreras y acaba con nuestra sensación de separación.

Hasta ahora podemos decir que una Escuela de Danza Fusión deberá tener en cuenta: La consciencia, la naturaleza la sacralidad, las afinidades, los orígenes, y el amor.

Desde luego falta un otro aspecto revelador y por hora mal entendido e interpretado cuando hablamos de Fusión: el respeto mutuo y la reverencia a las tradiciones.
Muchos se consideran defensores de las tradiciones y por ello se oponen a las fusiones. ¡Pero esto no es un partido de futbol! Tradiciones Vs. Fusion, tremendo equivoco. Todos necesitamos de las tradiciones, es nuestro pasado, son nuestra trayectoria, lo que nos ha traído hasta aquí. No podemos licuar si no partimos de una base sólida, ¿licuar lo que no es entero? ¿Lo que ya está líquido? ¡No habría alquimia! Las partes sólidas, nuestros orígenes y tradiciones, sientan las bases de la fusión.

¿Te gusta fusionar? Entonces debes preguntarte ¿Cuál será tu base? ¿Dónde están las afinidades? ¿Quiénes son los amantes que vas licuar? Como el fruto que nace del amor de unos progenitores, así es danzar fusion. Los bebes no son iguales a sus padres, pero tienen el mismo ADN, reconocemos en ellos sus orígenes; sus trazos físicos y de carácter están marcados por las características genuinas de sus ancestros, estamos unidos por linajes. Para un oriental los antepasados están vivos en su cuerpo y revive las historias de vida en su piel, unidos por una gran rueda, el samsara, evolucionamos todos juntos. Reconocer la esencia de nuestros antepasados en nosotros es la forma más profunda de mantenerlos vivos, sus tradiciones, pero sin perder nuestra identidad.
El movimiento de la creación es imparable, es el motor de la existencia, como hijos seremos progenitores y mañana ancestros. Como siempre digo a mis alumnas: “nada nace de la lechuga” debemos ser consecuentes y consientes con lo que plasmamos en el universo. Y aquí entramos en otro tópico, no menos importante, ¿Qué deseas plasmar en el Universo?

Foto: Eduardo Peralta

Foto: Eduardo Peralta

Mi decisión de hacer fusion fue filosófica, estamos absolutamente influenciados por la globalización, la información llega a nuestras casas de forma inmediata, nuestras posibilidades de interrelación y comunicación son infinitas…
No niego que haya algo nostálgico en mí que se reciente por momentos de todas estas facilidades. Me acuerdo de mi primer cuenta de mail, cuánto me resistí sin ver mucha importancia en ello. También de mis investigaciones de la música, cuánto valoraba el encuentro con un disco original, reunirnos para escuchar… y alguna vez he llorado por perder una música porque el disco se había roto. La dificultad de registrar bailes, pasos, palabras, situaciones… cerraba los ojos y registraba los momentos inesquesibles con el parpadeo de mis ojos.
Pero el movimiento vital está en todo, estamos en un constante e incesante proceso de evolución, no puedo fingir que esto no existe o que no estoy bajo esta influencia. Fusionar es la huella que puedo dejar para las generaciones futuras, además de estimular el estudio y difusión de los orígenes, dejar un mensaje de unión y tolerancia. Deseo que podamos vivir en un mundo sin fronteras y esto plasmo en mi cuerpo.

En nuestra escuela decidimos investigar en profundidad los movimientos pélvicos, resaltando la importancia de ellos para la manutención de la vida. Nos fascinó la idea de movernos a partir de nuestros centros, inevitablemente investigar el aspecto circular de la existencia es adentrar en los meandros del principio femenino. De esta forma todas las danzas de carácter femenino, así como la influencia fémina en la danza, pasan a ser temáticas relevantes para el estudio, ver por detrás de las costumbres y de las culturas ha sido nuestro desafío.

Actualmente la fusion de estos elementos se materializa en un vocabulario específico que sienta las bases en sus progenitores: danza pélvica, danza clásica india, flamenco y las danzas de origen gitanas son las bases del OFD (Oriental Fusion Dance), respectando las etnias y reconociendo los pilares comunes que las caracterizan.

Cuando hablamos de formas serpenteantes percibo que es una práctica de licuar el cuerpo para que en estado líquido fluyamos en nuestros espacios internos, y para que yo pudiese llegar allí ha sido necesario mucha experimentación y estudio. Creo firmemente que para civilizaciones antiguas esta práctica fue bastante más sencilla y lógica, dado que el gran maestro era la naturaleza.
Por lo cual no era necesario tanta preparación y abstracción para percibir el flujo interno del rio e imaginar un océano que existe dentro de nuestros cuerpos. En cambio para nosotros, hijos de las grandes ciudades, este rescate se hace más penoso.

Fusionar es licuar, buscar la esencia de las cosas, expandir la consciencia individual y colectiva percibiendo el sagrado en todas las cosas.

Patricia Passo