La cultura del cuerpo  

Encontrase a sí mismo es bailar el baile de la vida en el compás de nuestra propia existencia. El culto al cuerpo ha ganado connotaciones peyorativas en un mundo primordialmente intelectual ¿Pero no es con nuestro cuerpo que experimentamos y evolucionamos en el mundo? ¡Conócete a ti mismo y conocerás el mundo entero!

Fuente: Revista edanza

Llevando a rajatabla lo que conocemos de nosotros mismos ¿Cómo te describirías? A menudo, cuando hago esta pregunta me encuentro con descripciones emocionales, ideas racionales, o relatos rebuscados sobre psique y mente.

¿Y dónde queda el cuerpo? ¿Cómo ha sido nuestra relación con nuestro cuerpo? ¿Cómo es al día de hoy? El hombre de hoy es un resultado genético y cultural de innumerables hechos. Sabemos que la enorme plasticidad cerebral que tenemos fue la responsable de nuestro proceso evolutivo,  nuestra capacidad de establecer nuevas conexiones neuronales es la responsable en gran parte de nuestro proceso de aprendizaje. Pero… ¿Cómo retenemos tanta información?

La memoria es nuestra capacidad de retener, almacenar y recuperar la información. Como nos describe Jesús Mosterín en su libro “La cultura humana”, la mayor parte de la información sensorial se pierde inmediatamente, a no ser que el sujeto preste atención, en cuyo caso se transfiere a la memoria operativa. A su vez, ésta se pierde, a menos que se pase a la memoria a largo plazo.

La cultura es parte de la información retenida en la memoria a largo plazo. Podemos definir la cultura como la información trasmitida por el aprendizaje social, o como definen Robert Boyd y Peter Richerson: “Cultura es la información capaz de afectar la conducta de los individuos, y que ellos han adquirido de otros miembros de su especie mediante la enseñanza, la imitación y otras formas de transmisión social. Por información entendemos cualquier tipo de estado mental, consciente o no, que haya sido adquirido o modificado por el aprendizaje social y afecte a la conducta.”

¿Y cómo afecta todo esto a tu cuerpo? ¿Qué relevancia tiene para bailarines y  su  aprendizaje?

Somos seres sociales, sensibles al entorno, cargados de una herencia cultural responsable de cómo se consolidan los procesos de aprendizaje en todo momento. Sobre el desarrollo de los procesos de aprendizaje durante nuestra evolución cultural, Jesús Mosterín atribuye severas críticas a la masificación y padronizacion enseñadas en las escuelas públicas:

La enseñanza misma con frecuencia es mediocre y rutinaria, más enfocada al aprendizaje repetitivo y memorístico que a la comprensión y al despliegue de las capacidades y creatividad del alumno. (…) hoy en día, la artificiosa uniformidad y homogeneidad del sistema educativo contrasta, por ejemplo, con la variedad de ofertas gastronómicas. (…)  

Adquirimos de forma nata los padrones magic-water06comportamentales convencionales arraigados en la actualidad. ¡En nuestra sociedad hemos aprendido a aprender! interactuamos en todo momento de forma activa y pasiva. Para el bailarín de las danzas étnicas la cultura es su temática primordial, existe una gran curiosidad y necesidad de acercamiento a otros mundos, pero es importante entender que se absorberá el conocimiento desde donde se encuentra y según cómo está configurado en la actualidad.

Esto es de importante relevancia dado que somos fruto de una sociedad sedentaria, exacerbadamente mental y con un sistema de aprendizaje uniforme y homogéneo que nos ha ido distanciando de nuestro cuerpo, de sus funciones, sistemas, proporciones y señales. Aunque deseamos aprender la danza de nuestros ancestros, nuestra relación con nosotros mismos es muy diferente a la que tenían nuestros antepasados. Nuestro contacto con los motivos, la esencia, y los estímulos que originaron estos movimientos se encuentran entorpecidos.

Todos estos conceptos, aunque parezcan distantes de quien desea mover su cuerpo y bailar, son fundamentales para que se pueda establecer un vínculo verdadero entre el conocimiento y la experiencia.

Nuestra relación con la fisicalidad de nuestra existencia fue en un pasado lejano más contemplada, explicada y desarrollada. Los cuerpos ancestrales eran puestos al servicio del hombre, en una estrecha relación de intimidad con la naturaleza; el hombre primitivo usaba sus habilidades físicas para su supervivencia, su aprendizaje era realizado a partir de la observación de los procesos naturales vitales. De esta forma, observar las sensaciones y archivar las experiencias permitió al hombre sobrevivir y desarrollar su cultura, como he descripto anteriormente.

Nuestro cuerpo y nuestra salud son actualmente depositados en manos de profesionales específicos, poco entendemos o apenas nos interesamos por nuestros procesos biológicos vitales. Nuestra herencia genética ancestral es de una extrema e íntima habilidad corporal, sin la cual no hubiéramos sobrevivido, por lo que conocer nuestro cuerpo no puede ser mérito de unos pocos elegidos. ¿Cómo podemos bailar la danza étnica, la danza del sagrado femenino sin reconocer nuestra ignorancia acerca de nuestro sistema corporal?

Por este motivo defiendo el trabajo de consciencia del movimiento ferozmente. Curiosamente, en nuestra sociedad esto es visto como una especificidad del trabajo del bailarín, y no como un condicionante básico y primordial. Como indico anteriormente, hemos aprendido a aprender sin un comprometimiento global con el desarrollo de nuestras capacidades.

¿Cómo aprender a manejar una maquinaria sin entenderla?

Estoy convencida de que los pueblos primitivos, que nos dejaron este increíble legado estético, sabían lo que había por detrás de un movimiento o paso dancístico, sentían la armonía de sus vías anatómicas hacia la analogía de estas sensaciones con la naturaleza misma. Usaban la danza para entender mejor sus cuerpos, experimentaban gestos y actitudes corporales para conocer sus efectos y celebrar la unión con el cosmos.

A menudo soy testigo del proceso esclarecedor del alumno, que a través de los comandos, toques, y  ajustes de mi clase, entran en contacto con su cuerpo y se perplejan. Algunos me dicen: ¿Dónde he estado hasta hoy?

Patricia Passo

Otros se quedan consternados con la cantidad de sensaciones desconocidas que van siendo desveladas a medida que adentran en sus entrañas. El miedo a sentir penetra en los cuerpos, se queda registrado en los ojos curiosos, inocentes, y muchas veces desolados del que llega a la clase de baile deseoso de expresarse y liberarse, pero encuentra un cuerpo aprisionado y moribundo. Algunos piensan: “Que camino tortuoso tengo que recorrer…si solo quiero bailar libremente”

¡Ser libre es ser total, no existe libertad sin integración!

En este proceso, la ansiedad y las prisas del mundo actual actúan como un peligroso oponente al proceso de descubrimiento. Ante lo cual les digo a mis alumnos, calmadamente, que la mente tiene un tiempo y el cuerpo otro, y hay que respetar estos ritmos. Si la mente está hiperestimulada irá  cabalgando como un caballo salvaje en búsqueda de fórmulas y resultados rápidos; mientras que el cuerpo, dormido, ocioso, perezoso, y muchas veces dolorido, va marchando lento…. Muchas veces aprendemos a caminar.

Encontrase a sí mismo es bailar el baile de la vida en el compás de nuestra propia existencia. Me comprometo con el propósito de darles autonomía a mis alumnos, y me entristezco de ver que algunos solo quieren ser meros ejecutadores de movimientos mecánicos, virtuosos, provocativos, hambrientos por reconocimiento y aprobación.  Pero también me sorprendo  de ver cuerpos sedientos de consciencia, entregados al proceso con resiliencia y amor.

magic-water11Yo, como testigo del proceso, sé que todo esto son las alas para que el bailarín pueda volar, para que el alma se pueda expresar… Al final todo este proceso que parecería lógico, natural, saludable y humano se trasforma en algo erudito y complejo. Esta es la gran cuestión, conocerse a si mismo  se ha hecho complejo porque han sido muchos siclos de ausencia interna. Estoy segura de que la consciencia de nuestro cuerpo nos parece compleja por nuestro estado latente de adormecimiento corporal. Estar despierto debería ser lógico, sin embargo en nuestra sociedad se tornó rebuscado, místico, trascendental y elitista.
CULTURA = Del verbo latino que significa cultivar.

¿Qué semillas cultivamos en nuestra sociedad? ¿Qué cultuas en tu cuerpo? El culto al cuerpo ha ganado connotaciones peyorativas en un mundo primordialmente intelectual ¿Pero no es con nuestro cuerpo que experimentamos y evolucionamos en el mundo? ¿Qué herencia deseamos dejar a los futuros hijos de nuestra sociedad?

… Qué es bailar sino volver a casa, incorporarse,  encontrarse consigo mismo para después volver a perderse y fundirse  con el universo en una eterna danza cósmica.

Patricia Passo