Orgánico es ancestral.
Más allá de la utilización de la astrología como oráculo, si te enamora la danza étnica y la danza ancestral, te invito a buscar el trasfondo de cada gesto y movimiento que practicas, porque detrás de cada uno hay un sentido que te lleva directamente a las formas codificadas por el hombre para entender su existencia.

Fotos: Jack Lopes.

Fuente: Revista EDanza Nº66

Sabemos que la astrología, ciencia hoy estudiada separada de la astronomía, es considerada la madre de las ciencias esotéricas. La suposición de que el mundo de abajo fuese el espejo del universo arriba fue inspiración para que el hombre observase, estudiase, honrase y enalteciese el cielo. Las formas y movimientos de los astros y estrellas causaron fascinación y fue a partir del entendimiento de esta danza cósmica que el hombre estructuró su existencia. Para la antigua humanidad nuestros movimientos internos eran microcosmos de la realidad celeste. El retorno a conceptos ancestrales en los días actuales pasa por hacer este camino al revés: percibir nuestros movimientos y entenderlos en su dimensión cósmica.

Las constelaciones forman figuras abstractas que albergan símbolos relacionados con lo primordial de nuestra existencia. ¿Por qué a esta ciencia se la relaciona con la danza? Como explicamos en artículos anteriores, el hombre primitivo bailó por primera vez para conectarse con fuerzas sobrenaturales inexplicables: el lenguaje dancístico se formó entonces en base a una profunda investigación del hombre sobre sí mismo y reveló las pautas de un proceso interrelacionado, cíclico, dinámico, singular y absolutamente orquestado por los astros. En este texto me gustaría entonces hacer un breve análisis comparativo de los movimientos dancísticos y los signos zodiacales, buscando sentido a los pasos y gestos actuales en la ancestralidad. Porque lo orgánico es ancestral.

El CARNERO (Aries) era uno de los animales de poder honrado en las sociedades matrifocales de la vieja Europa. La lana ha estado asociada al vello púbico, así como su figura representaba el principio de hilar la vida. Nuestra vida desde la perspectiva de este animal es un gran telar donde tejeremos nuestra existencia y por ello se le asocia al principio, es el uno, el impulso de la creación. En la técnica OFD representamos este concepto a partir de la colocación del gesto expresivo que se llama «cuerno de carnero»: proyectando el codo en espiral hacia atrás, elevando el pecho hacia el cielo.

TORO (Tauro): en la antigüedad este animal estaba asociado al concepto de fecundación y fertilidad. Entre varias hipótesis, esta asociación se justifica porque los cuernos tienen un parecido al órgano reproductivo femenino o bien porque en los enredos mitológicos encontramos a la pareja madre – hijo simbolizando el principio masculino conectado con lo femenino, haciendo así que los cuernos de toro representen una forma masculina asociada a la madre. También los cuernos de tauro poseen una forma de luna creciente y el periodo de exaltación de la constelación de tauro coincide con la primavera, momento de cosecha y fertilidad. En la danza OFD representamos a esta fuerza a través del gesto expresivo de los cuernos de toro. Su ejecución pasa por una maximización de polos de oposición exaltando así la fuerza entre madre e hijo. Una fuerza quehabla de materializar, vivenciar la máxima potencia de la carne y por eso se considera también símbolo de Gaya, la gran madre.

GÉMINIS: aquí entramos en contacto con el aspecto dual de la existencia. A partir del impulso de existir materializamos y percibimos la existencia – que siempre será reconocida de forma referencial – y experimentamos la proyección y también la oposición. Todo nuestro cuerpo está estructurado como un reflejo de este principio. El símbolo es la forma del dos cartesiano: dos pilares paralelos, como por ejemplo nuestras piernas o nuestros brazos. A través de la simbología de géminis entramos en contacto con lo que llamamos en la metodología OFD «canales auxiliares». Aunque todas las movilidades que buscamos deben partir del centro, para localizar el centro necesitamos ubicar los polos de oposición que por momentos ejercerán de posición y otros se proyectarán formando una unidad. Este importante símbolo separa lo que deseará siempre la unión e integración.

El CANGREJO (Cáncer) con su curiosa constelación nuevamente relacionada a un animal nos habla de la protección. El cuerpo humano, como nos resalta Stanley Keleman, es peculiar porque enseña sus partes blandas cuando se coloca en verticalidad y simbólicamente de este animal aprendemos a proteger nuestro corazón y órganos vitales. Este signo está relacionado también con el principio hogareño, ya que al observar sus pasos y movimientos entendemos la retirada como una posibilidad, el retorno como un avance, un en dirección al mundo sino en dirección a nosotros mismos. En la técnica OFD, entendiendo la danza como un reflejo de la filosofía ancestral que inevitablemente está conectada con la astrología, observamos en el catálogo de gestos posturales las vueltas, porciones y círculos del cangrejo.

El LEÓN (Leo): una vez más, un signo representado por un animal de poder que ha estado asociado a la diosa. Aparece en muchas mitologías la representación de su fuerza, asociada a la propia realeza. Rey, líder de cabeza grande y pelo abundante, este animal representa la grandiosidad de nuestro espíritu cuando el corazón de expande. Sus características fisiológicas son señaladas por un cuerpo robusto, una figura imponente, una actitud de contemplación activa y elegancia salvaje. Su influencia nos habla de posiciones de liderazgo y carisma. En la técnica OFD tenemos varios gestos expresivos del felino, además de la postura del león donde elevamos el plexo solar en dirección al centro cardiaco y envolvemos nuestra cabeza designando la nobleza del espíritu.

Al contemplar el símbolo de la VIRGEN (virgo) observamos una mujer llevando una espiga de maíz en sus brazos. La relación de la mujer con los frutos de la tierra es un principio ancestral y si miramos atentamente su postura podemos percibir una actitud de servir y de contemplación hacia el alimento y la tierra, indicando que la nutrición y la acción de alimentar pacifica la existencia. También podemos reconocer en el símbolo del signo una «M con cola» que recuerda una serpiente, un animal asociado a la tierra que nos enseña contacto y trascendencia al cambiar de piel. Hay varios movimientos en la técnica OFD inspirados en esta fuerza arquetípica, como por ejemplo los brazos agarrados desde el codo que, recreando un cesto, representan la cosecha y el alimento; este mismo cesto puede girar enseñando la transmutación u ondular, llevándonos a visualizar serpenteos aéreos y pélvicos. También estos brazos descansando en nuestras ancas nos enseñan el acunar de la crianza que es nutrida por el alimento materno, el seno de la mujer que suele ganar protagonismo cuando las manos de cesto ascienden al tórax.

La LIBRA, simbolizado por una balanza, habla de la necesidad de buscar el equilibrio mientras estamos caminando en la tierra. Como he explicado en publicaciones anteriores, los signos sin símbolos que marcan los estados e influencias de cada etapa o ciclo astrológico, y si consideramos que somos parte de la misma danza cósmica, estos símbolos están marcando nuestros procesos individuales y colectivos. La danza, construcción abstracta y reflejo de nuestra propia existencia, traduce los aspectos simbólicos en formas que en sí mismas evocan los símbolos, en un ciclo que se repite de forma continua, y entre tanto movimiento existe la necesidad de encontrar un punto medio. Esto es lo que llamamos «sama» en la técnica OFD: la búsqueda de equilibrio pasa por la aceptación de la dualidad y de la vivencia de ella. Aquí la influencia de libra nos anima a dosificar las lateralidades y los centros para experimentar el eterno balanceo de la báscula de la vida. Y es el balance, una de las cuatro acciones básicas de la técnica OFD, lo que nos permite descubrir nuestro sama, un espacio central que necesita liberarse de las imponentes barreras laterales.

El signo de SAGITARIO contiene la idea de interrelacionalidad mencionada arriba, una pareja entre hombre y caballo. La representación de esta constelación es la figura simbólica del centauro, familiar a distintas mitologías, y representa el afán de evolución del hombre. El cuerpo del hombre parte del cuerpo de un caballo, en un proceso evolutivo ascendente en busca de la satisfacción del espíritu, pero sin olvidar su parte animal, su fuerza instintiva y salvaje. En la danza OFD estudiamos distintos pasos que están relacionados con el caballo: trotes y saltos muestran la inspiración del hombre, los desplazamientos son robustos y tienen fuerte presencia de la corporeidad terrenal del animal, sin descartar su elegancia y porte. Sin duda estos desplazamientos enseñan el movimiento hacia el mundo, tan importante y siempre en una profunda conexión con los anhelos del espíritu.

El ESCORPIÓN (Escorpio): el símbolo de este signo recuerda la cola del animal. Esta critatura, debido a su enorme resistencia y su capacidad de sobrevivir sin agua ni alimento por largos periodos de tiempo, suscita interés y atracción desde siempre. Su reducido tamaño no es proporcional a su enorme peligrosidad, característica ésta a la base de infinitas historias míticas de fuerzas ocultas, misterios y superaciones. Estos aspectos simbólicos presentes en la naturaleza persisten en la danza, ya que la danza es en sí misma la expresión de la propia vida. En la danza OFD casi siempre posicionamos las piernas formando ángulos, pero hay una postura específica que eleva una pierna manteniendo su angulosidad, recordando una cola o la pinza del escorpión. Esta posición de pierna es tan popular en las danzas como el propio símbolo del escorpión en las historias míticas de misterio: se usa en distintos folclores y es también un paso catalogado en el vocabulario de la danza clásica occidental.

El signo de CAPRICORNIO, caracterizado una vez más por un animal, resalta la importancia de la presencia de los animales para el entendimiento de los procesos naturales y su influencia directa sobre el comportamiento humano. Podríamos mirar a los animales como a una especie de escuela de comportamental que afecta tanto la forma como el contenido, o seam tanto lo físico como la psique. La cabra es un animal extremadamente fornido, es capaz de subir altas montañas, aunque posea un porte mediano; su constitución le dona de agilidad y no se desanima delante de los desafíos, indicando persistencia. La «ascensión» a partir del esfuerzo de sus piernas nos recuerda la misma técnica OFD donde la estabilidad de la base es fundamental para la conquista y proyección del sama (centro). Sus cuernos son representados como en la simbología del carnero, con la elevación de los codos y la soltura del antebrazo direccionado hacia atrás.

ACUARIO es el signo que nos recuera la importancia de las aguas primordiales. Su influencia nos invita a percibir la dimensión oceánica de la existencia: somos una gota en esta inmensidad. La simbología de olas enfrenta nuestro afán de protagonismo e individualización y nos incita a existir colectivamente, interconectadamente, fluyendo incesantemente. Y si miramos al mañana se dibuja un futuro que dependerá del entendimiento colectivo. El agua como primer elemento vital para el entendimiento de la vida permitió que las regiones que se lubrifican en nuestro cuerpo y/o producen líquidos fueran elemento de culto y devoción. En la danza fusión oriental, fundamentada en principios de la danza ancestral, las formas ondulantes y serpenteadas tienen como cualidad expresiva el agua.

El PEZ (Piscis), nuevamente la imagen de una animal como objeto de configuración: en esta ocasión el símbolo está representado por dos peceso unidos por un cordón umbilical, indicando que la presencia dual de la existencia permanecerá en todo momento de nuestro proceso evolutivo. El pez es el símbolo de la fertilidad, es capaz de producir innumerables huevos, aunque estos no se destinen directamente a la perpetuación de la especie, sino a alimentar a otros animales. Este hecho muetra la trascendencia espiritual del piscis acerca de sí mismo, ya que se conduce por un bien mayor. Este signo se asocia a la espiritualidad, al milagro de la multiplicación de los peces citado en la Biblia, que envuelve el símbolo en un aura mística y devocional. En la danza OFD es la «mano del pez» uno de los primeros movimientos que acompañará los movimientos ondulares del cuerpo, conectando y revelando así que los movimientos pélvicos – que encierran una experiencia personal de placer y gozo – proporcionan también el gozo del que recibe y ve, exactamente como otras especies se alimentan de las huevas de piscis.

Más allá de creencias o de la utilización de la astrología como oráculo, si te enamora la danza étnica y la danza ancestral, te invito a buscar el trasfondo de la cada gesto y movimiento que practicas, porque detrás de cada uno hay un sentido que te lleva directamente a las formas codificadas por el hombre para entender su existencia. Este legado representativo está vivo en cada forma que plasmas con tu cuerpo, está grabada enel DNA de nuestra existencia, nos enseña a reverenciar la naturaleza y a vivenciarla dentro de uno mismo. Los procesos psíquicos son resultado de entendimiento y sensaciones y al otorgar sentido a tus gestos dislocas tu mente y la integras a tu cuerpo. Cada pequeña parte de tus sensaciones y movimientos es parte de un gran telar existencial, la codificación ancestral es orgánica y absolutamente actual.

 

Patricia Passo